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Como
lo habíamos previsto a mi compañera de pasantías Sabrina y a mi nos
ubicaron en el área de oncología. En dicha área se encontraban 5 niños, con
edades aproximadas entre 1 y 6 años.
Al
llegar, la enfermera encargada llamó a los niños para realizar actividades, de
los cuales se acercó Sebastian de 4 años de edad, hermano de uno de los
pacientes que se encontraba recibiendo tratamiento oncológico. Se deció
comenzar a realizar las actividades con el mismo, debido a que los demás niños
no se encontraban dispuestos a realizarlas y se les respetó su espacio.
Primero
se realizó la pizza, pero por motivos de enchufe cerca no se pudo
comenzar con la actividad como había sido planificada la misma, debido a eso se
modificó la actividad a solamente mostrarle la pizza realizada por el chef y se
le preguntó si quería realizar su propia pizza, a lo que respondió que sí.
Sebastian a medida que iba trabajando, iba nombrando los ingredientes que
iba colocando y los otros ingredientes que les quería colocar en su pizza.
Mientras el niño iba trabajando, iba comentando de donde venía, cuántos años
tenía, que comida le gustaba, entre otras cosas. Al finalizar la pizza,
Sebastian mencionó los ingredientes que había colocado en su pizza y cuando
pasaban las personas la enseñaba y les explicaba como la había realizado.
Luego
con el mismo niño se procedió a ofrecerle los rompecabezas, a lo que accedió y comenzó
a jugar y armar el rompecabezas que se le dio. A medida que lo iba armando se
iba guiando de la imagen de base, así como también, se le iba
ofreciendo pistas para que pudiera armar el mismo. Al terminar dicho
rompecabezas, se le preguntó que plato le había tocado, a lo que respondió
sopa, y luego comentó que a él le gustaba la sopa. Al finalizar de jugar, se le
ofreció plastidedos, jugó un rato pero luego le tocó retirarse del
hospital.
Debido
a que los otros pacientes continuaban sentados viendo la televisión, se decidió
pasar por sus debidas poltronas y ofrecerles un poco de plastilina. Asimismo,
algunos se acercaban al estante de juegos que hay en esta área de oncología y
se aprovechó para jugar con los mismos.
Luego
se animó a jugar con plastilina el hermano de Carlos, se acercó a la mesa y se
puso a jugar. Seguido, se les ofreció los rompecabezas para que jugara. Armó todos los rompecabezas, al finalizar se le
preguntó cuál había sido más difícil de armar y respondió que el de la pizza,
piña y manzana. Carlos al ver que su hermano estaba realizando actividades,
accedió a realizar los collares de pasta siguiendo el patrón que se le mostró. Al finalizarlo, ya había
terminado su tratamiento oncológico y le tocó retirarse del hospital.

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